Carta #1: 7 de febrero

Hoy ha llegado una nueva newsletter de Aniko Villalba

 Y me ha puesto en contacto conmigo misma una vez más.

Siento que estas visitas hacia mi interior se han vuelto más escasas desde que comencé a trabajar. Bueno al menos no a la parte bonita de mi mente.

Hay una nueva claridad en querer celebrar a la persona que fui hace algunos años. Porque con todo y sus tormentas, puso en una cajita lo mejor de sí y lo enterró para que no se dañara.

He desenterrado esta cajita el día de hoy, y por lo tanto no pude trabajar en toda la mañana. ¿Me sentiré culpable después? Tal vez. Pero que es un poco de vida durante el trabajo, cuando toda mi vida es el trabajo.

Me he recordado que amo escribir, solo para mí.

Tengo una parte muy insegura de mis palabras que no me deja escribir para otros, pero siempre he tenido una voz clara para mí.

Que me ayuda a manifestar lo bonito que se puede sentir a veces de ser yo.

Y han sido tan pocas veces en estos últimos años que quiero disfrutarlo.

He tomado un poco de chocolate tibio, para este día de verano. Pienso en el agua muy frecuentemente. Una piscina es donde siento debería comenzar mi día siempre.

Los colores se sientes mucho más vivos, a pesar de que está nublado.

Todo en la casa de mis papás tiene un orden, incluso si parece que no.

Mi mamá desde hace algunos años crea una especie de displays con temática en los estantes disponibles. Recuerdos de distintos viajes familiares, siendo los más exóticos los de mi hermano por supuesto.

Siento luz y ganas de llorar, pero un llanto bonito, de agradecimiento.

Tenemos una computadora viejísima, deshauciada por todos excepto por mi mamá. Todas las tardes sin falla se sienta frernte a ella a buscar alguna canción.

Aquí seguimos.


Hasta pronto,

Lisseth

Comentarios